Archivo de Octubre de 2009
UN CUENTO

La botella en el desierto
Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo. El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía. Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: “Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar”.
El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua… ¡llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada. ¿Qué debía hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca… o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás?
Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia… Agua fresca, cristalina. Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase: “Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente”.
Hay muchas lecciones que podemos extraer de esta historia. Muchas veces tenemos miedo de iniciar un nuevo proyecto porque demandará una gran inversión de tiempo, recursos, preparación y conocimiento. Muchos se quedan parados satisfaciéndose con los resultados mediocres, cuando podrían lograr grandes victorias. Muchas veces tenemos grandes oportunidades que se nos presentan en la vida y que pueden ayudarnos a ser mejores personas o pueden abrirnos puertas nuevas que nos conducen a un mundo mejor… pero tememos… no confiamos. La vida es un desafío, ¿por qué no nos arriesgamos?, ¿por qué no creemos? El tren pasa algunas veces por nuestra vida cargado de cosas… podemos arriesgarnos y subir… o dejarlo pasar… ¿Y si no vuelve? ¿Y si esa oportunidad que hoy dejamos pasar no se repite?
PAPEL FSC

El sello FSC:
La certificación forestal es una garantía de que el aprovechamiento de los recursos forestales no implica su destrucción. La certificación FSC, promovida por el Forest Stewardship Council, asegura que los bosques se gestionan de forma responsable y que los productos que obtenemos, como puede ser el papel, mantienen la trazabilidad o cadena de custodia durante todo el proceso de transformación y acabado del producto. Así, llegan al mercado correctamente identificados, de forma que el consumidor los puede reconocer mediante el logotipo del FSC, un sello de ámbito mundial y reconocido por los valores ambientales y sociales que avala.
Los materiales de comunicación impresos, tales como folletos, boletines, revistas, libros, papel de oficina… pueden imprimirse con papel certificado y hacer constar la marca FSC, el sello que garantiza la conservación de los bosques. La marca FSC es un sistema de gestión ambiental que permite visualizar el compromiso de las entidades a favor de la sostenibilidad.
Facilitar la utilización de papel certificado FSC
Con el objetivo de aumentar el uso de papel certificado procedente de bosques bien gestionados y permitir que los materiales impresos sobre papel FSC pudieran lucir el logotipo que lo acredita, Fundación Tierra estableció un grupo de cadena de custodia, una opción del sistema de certificación FSC mediante el cual diferentes entidades o empresas pueden compartir un mismo certificado, reduciendo las tareas administrativas y los costes que supone estar certificado.
Un paso más en la compra responsable
Quizá algún día todos los productos madereros y derivados procedan de bosques gestionados de manera responsable, respetuosa con el medio ambiente y con las personas que viven en ellos y de ellos. Sin embargo, actualmente es necesario distinguir los productos respetuosos de los que no realizan ningún esfuerzo para reducir su impacto ambiental, y las ecoetiquetas y certificaciones son el único modo que el gran público tiene para poder hacer esta distinción.
Papel FSC
En el caso del papel FSC, el sello nos asegura que la fibra virgen empleada procede de masas forestales aprovechadas con unos criterios estrictos en cuanto a protección medioambiental y con especial cuidado con los aspectos sociales, como los beneficios y participación de la población local o el respeto a los pueblos indígenas. Es importante que la fibra virgen se obtenga de forma respetuosa con el medio, como garantiza el FSC, ya que la fabricación del papel siempre requiere un aporte de fibra virgen, ya sea para conseguir determinadas calidades de papel o bien por el deterioro de las fibras de papel cada vez que se emplean de nuevo, que supone que no se puedan reutilizar indefinidamente. Sin embargo, el papel FSC y el reciclado no son excluyentes, sino que pueden complementarse, y un ejemplo de ello son los papeles certificados FSC compuestos de fibras de origen responsable y fibras recicladas. Es necesario reducir el consumo de papel, aumentar la participación en la recogida selectiva del papel y utilizar papel reciclado, pero también lo es incorporar el criterio de conocer el origen de los recursos, ya que el reciclado no es el único papel que salva bosques.
Por otro lado, el papel con certificación FSC habitualmente es un papel de calidad que también incorpora otros estándares ambientales, como son el blanqueado sin cloro o la incorporación de fibras recicladas.
Actualmente, ha aumentado el numero de empresas certificadas en lo que respecta a imprentas y distribuidores de papel, y es mucho más sencillo poder acceder al papel FSC y conseguir mostrar el sello en las publicaciones certificadas.
Los beneficios de emplear papel certificado FSC
Se mantiene la biodiversidad de los ecosistemas forestales y se aprovecha de manera respetuosa el bosque;
Se respetan los derechos de las comunidades locales que viven del bosque o trabajan en el mismo;
Se participa de un sistema de gestión internacional con criterios exigentes y respaldado por agentes económicos, sociales y ambientales;
Se visualiza la sensibilidad ambiental y el compromiso con un uso más racional
ARTICULO DE : www.ecoterra.es